Porque no se puede ser feliz y aplicado con los estudios a la vez, o eso creí yo en ese momento.
Porque ese día, en pleno 6to Grado de Primaria, al exponer fielmente las líneas imaginarias del planisferio, entendí que está mal visto pensar.
¿Pero por qué? ¿Cuál es el motivo de mis compañeras que las ha conducido a expresar semejante molestia ante mi éxito? ¿Cuál era la necesidad de empeñarse en ser celosas?
Al ser un humano completamente inocente, ubicado en un espectro autista leve, me convertí en el blanco fácil de sus bromas de mal gusto y chantajes emocionales solo porque "alguien debe ser el afectado en el aula", tal como lo dijeron ellas ante la directora.
He sido víctima de bullying por demostrar realmente quién soy, sin tapujos, ni rencor. Me afectó de sobremanera que hoy, con 24 años recién cumplidos, vivo con constante ansiedad y miedo a exponerme por temor a recibir burlas.
¿Qués es lo que pretendo, entonces? Cambiar las cosas, marcar una diferencia en el ámbito educativo: no deseo que mis futuros alumnos sufran lo mismo, por lo que desde un primer momento me he comprometido a luchar contra estas injusticias. Quiero convertirme en la docente que siempre necesité, en alguien en quien se puede confiar; una compañera, una guía, una amiga.
